Un viaje puede servir para muchas cosas, la principal es abrir el corazón y la mente a mundos nuevos, a visiones diferentes y coincidentes, a opiniones que enseñan y que consolidan. Se da uno cuenta que ese rústico y casero “english”, práctico y desenvuelto, sirve para abrir caminos y guiar a compañeros de vuelo: empresarios de toda España, consolidados durante generaciones en el tiempo, fabricantes, transfer internacionales, industriales y profesionales. Y es en esos momentos y entre todos, desde la distancia, con objetividad, sin pasión y totalmente convencido cuando afloran dos sentimientos, uno de satisfacción y orgullo por pertenecer a JENASA como Grupo, como equipo, como resultado y como principio de futuro, y otro como Español, por haber nacido en esta tierra, insignificante en el mundo, en la que Don Quijote cabalga fantasioso y aventurero repartiendo surrealismo, pero bonita y rica donde las haya.
En un equipo se tienen que atender dos realidades: una, el potenciar e imponer lo común, lo general, el objetivo prioritario; y la otra, el respetar y mantener lo individual y lo particular. Y cuando un miembro pretende imponer lo individual y no respeta lo general, cuando no se antepone lo general a lo particular, el equipo se rompe y en ese momento se hace necesaria la intervención del capitán. Todas las opiniones son importantes, todos tenemos que poder exponerlas en su momento y lugar, cuando se generalizan se hacen fuertes y pueden ser el relevo natural de la existente, pero toda opinión debe estar basada en una verdad intelectual, objetiva y sincera, acompañada de un decidido convencimiento y una finalidad individual coincidente con la general. Una cosa son nuestros deseos; otra, a veces distinta, son los caminos que nos marca la sociedad.
La crítica y la opinión barata no valen, solo sirven para crear malestar, para intoxicar, para desunir y para mermar el resultado del esfuerzo del compañero. Es preferible comulgar con la norma general, la impuesta por y para el equipo antes de hablar por hablar.
Y así debe ser, pienso, en un equipo de trabajo, en un país, en una familia y en cualquier equipo humano. Cada uno debe saber cual es su cometido, su función y responsabilidad y se está con el equipo o se está contra él. Es así, no vale ni el desinterés ni la apatía. También es verdad que es al líder, al capitán, al responsable al que le corresponde incentivar y crear ilusión, mover las piezas en el justo momento y para el justo lugar, dirigir con acierto y acertar con la dirección.
Todos para uno y uno para todos. La unión hace la fuerza. La cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones….
Grupo JENASA, un equipo a su servicio.
Jesús Navarro Sánchez
DIRECTOR GERENTE



