Ahorro de calefacción en las Comunidades de Propietarios

Cuando se adquiere una vivienda, se adquiere, junto con ella una serie de equipamientos comunes al edificio o conjunto de edificios, que son los que nos proporcionan los servicios necesarios para hacer habitable nuestra casa. Éstos suelen ser la calefacción, agua caliente central, energía eléctrica para espacios comunes, ascensor, equipos de presión de agua, etc. cuyos consumos de energía son importantes y cuyos gastos se comparten entre los propietarios. A pesar de que la propiedad sea común, todos los propietarios del edificio o edificios que forman la comunidad, tienen oportunidad de manifestar su opinión y tomar medidas de eficiencia energética.

Cuando se adquiere una vivienda, se adquiere, junto con ella una serie de equipamientos comunes al edificio o conjunto de edificios, que son los que nos proporcionan los servicios necesarios para hacer habitable nuestra casa. Éstos suelen ser la calefacción, agua caliente central, energía eléctrica para espacios comunes, ascensor, equipos de presión de agua, etc. cuyos consumos de energía son importantes y cuyos gastos se comparten entre los propietarios. A pesar de que la propiedad sea común, todos los propietarios del edificio o edificios que forman la comunidad, tienen oportunidad de manifestar su opinión y tomar medidas de eficiencia energética. Las instalaciones comunes, su consumo y su mantenimiento se pagan con las cuotas individuales que pagan todos los propietarios. Por esto, es fundamental que conozcamos la forma en que la Administración, los responsables de las instalaciones y todos los vecinos de la casa pueden contribuir al uso eficiente de la energía que se consume en la misma, así como las disposiciones legales que han de aplicarse.

Para tener un ahorro de energía importante en el caso de la instalación de calefacción, sin que por ello se menoscabe el bienestar que todos perseguimos tener en nuestra vivienda, es conveniente, en primer lugar tener un adecuado mantenimiento de las instalaciones, de modo que éstas sean energéticamente eficientes sin dejar al margen la imprescindible seguridad de éstas. Es necesario que las calderas de calefacción centralizada tengan un sistema de regulación. Con las centralitas reguladoras se consiguen ahorros muy considerables respecto a aquellas que no lo tienen. Las calderas individuales deben tener un termostato regulador. De este modo, un adecuado mantenimiento unido a un sistema de regulación en las instalaciones comunitarias permite tener ahorros en el consumo de energía superiores al 20%.

En muchos casos el diseño del circuito hidráulico de la red de distribución de calefacción, por no ser adecuado produce diferencias de temperatura muy notables entre unas viviendas y otras del mismo edificio, por ejemplo las orientadas al sudoeste con aquellas orientadas al norte, o las de las últimas plantas con respecto a las plantas inferiores. Estos problemas, además de requerir la intervención de un profesional, necesitan de la concienciación de los vecinos, de modo que aquellos que tengan un exceso de temperatura en sus viviendas cierren las llaves de paso de sus radiadores, ya que las quejas que reciben los responsables de mantenimiento suelen ser por falta de temperatura, no por exceso. Hay muchos casos en los que se abren las ventanas de la vivienda en vez de cerrar dos o tres radiadores, siendo éste un modo directo de malgastar los fondos comunitarios.

Exceptuando zonas muy frías o épocas de baja temperatura extrema, durante la noche es conveniente apagar la caldera de calefacción hasta el día siguiente. A pesar de que las zonas comunes del edificio no suelen tener radiadores, es importante tener doble puerta en el portal o mecanismos de cierre automático para las puertas exteriores. Igualmente, las ventanas de las escaleras no deben dejarse abiertas más tiempo que aquel que requiera una suficiente ventilación.

Las calderas de condensación y las de baja temperatura, a pesar de que son bastante más caras que las convencionales, pueden alcanzar un ahorro de energía del 25% o superior, por lo que el mayor precio se puede amortizar en un periodo cercano a la vida media de la caldera. El resto del tiempo repercutiría directamente este ahorro en la comunidad.

Un porcentaje superior al 10% del coste de la energía se puede perder por las tuberías de distribución que discurran por zonas no calefactadas si no están adecuadamente aisladas. Es importante aislar tuberías que discurran por sala de calderas, garajes, patinillos, sótanos, etc.

Es importante saber que del total del importe de la cuota mensual de comunidad, para aquellos edificios que tienen estos servicios, más del 60% va destinado a pagar la calefacción y el agua caliente.

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