Intimidades sobre la empresa familiar

Las empresas familiares suelen ser reacias a abrir las interioridades de sus cuentas y de su funcionamiento.

Protocolo y Relevo Generacional

Las compañías podrán publicar los protocolos o reglas de juego que facilitan su supervivencia.

El grupo alimentario catalán Nutrexpa, controlado por la familia Ferrero, está revisando su Protocolo Familiar, documento que establece las reglas de juego internas en la compañía y que facilita la sucesión y supervivencia de la empresa. El fabricante del Cola-Cao no descarta hacer público este documento. Si quiere, podrá depositarlo en el Registro Mercantil. Es la consecuencia de la nueva normativa que regula la publicidad de los Protocolos Familiares.

Las empresas familiares suelen ser reacias a abrir las interioridades de sus cuentas y de su funcionamiento. Pero sacan pecho y aseguran que su actividad supone un 70% del producto interior bruto (PIB) español. De ahí que Fernando Casado, director general del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), considere de “importancia histórica” la decisión de regular la publicidad de los protocolos Familiares. El nuevo Real Decreto que la regula, aprobado ya en Consejo de ministros y a punto de salir publicado en el Boletín Oficial del Estado, no tiene precedente en Europa.

Los grupos familiares han empezado ya a rumiar si les conviene hacer o no hacer público todo o parte del documento y a debatir si deben depositarlo en el Registro Mercantil. La nueva normativa es un paso en la normalización de un tipo de empresa muy opaco. Según Pilar Blanco, directora general de los Registros y del Notario del ministerio de Justicia, “el Protocolo Familiar es un pacto entre privados, y normalmente es de naturaleza reservada”, pero “en un mundo donde prima la transparencia, dejar claro que existen unas reglas internas es lanzar una buena señal al mercado, a los proveedores, a los empleados, a los socios financieros o a los competidores”.

Los protocolos son instrumentos jurídicos propios de este tipo de empresas que persiguen una comunicación fluida entre la familia propietaria, los gestores de la empresa y la propia compañía, y que facilitan el relevo de una generación a otra y la continuidad de la empresa.

El nuevo Real Decreto facilita que las empresas publiciten su protocolo familiar por tres vías. La primera pasa simplemente por mencionar que tienen protocolo, si la empresa cree que ello encaja con sus intereses; la segunda consiste en depositar en el Registro Mercantil todo o parte del texto del protocolo, cuando la empresa presenta sus cuentas del ejercicio cada año; y, en tercer lugar, la posibilidad más rotunda: que la empresa pueda considerar el documento totalmente público, o, en la jerga, hacer constar mediante inscripción en el Registro Mercantil “la escritura de elevación a público de acuerdos sociales en ejecución del protocolo”.

Explicar que se tiene un protocolo aporta un valor añadido ante los grupos con algún interés en el mundo donde opera la empresa, porque supone que se han dado pasos para garantizar su supervivencia.

Pero no sólo eso. Si las partes incumplen el protocolo y éste contempla penalización por ello, o si el protocolo y éste contemplan penalización por ello, o si el protocolo recoge la necesidad de acudir a un sistema de arbitraje para resolver conflictos, legalmente figura así y la fuerza legal es mayor.
La publicidad de los protocolos no se aplicará a las empresas familiares cotizadas, que ya tienen sus mayores obligaciones de transparencia y es de carácter voluntario. Es una de las cosas que más han celebrado las propias empresas.

La publicación de los protocolos ha hecho necesario modificar el reglamento del Registro Mercantil, regulando los consejos de familia, que viene a ser a una empresa familiar lo que la junta de accionistas es en una compañía cotizada en Bolsa, y que, frente a un Consejo de Administración que aborda cuestiones de estrategia y de gestión, aborda los temas relacionados con la propiedad.

  • Hacer público todo o parte del Protocolo Familiar será una decisión voluntaria, tal y como reclamaban las empresas familiares.
  • El gobierno cree que la nueva normativa ayudará a las empresas a dar señales positivas al mercado mediante la transparencia.
  • Las empresas familiares que están cotizando en Bolsa o planeen hacerlo quedan excluidas del nuevo Real Decreto y se rigen por otras normas.

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