Vagabundo te llevamos dentro…..

Como empresarios buscamos caminos, iniciamos proyectos, nos enfrentamos a retos, nos ilusionamos fácilmente con nuevas ideas, nos renovamos continuamente por dentro.

Algo grande tienes que ser
cuando eres vagabundo.
Un fin o un destino
han hecho de ti
ermitaño de asfalto:
vagabundo.
Hatillo de paz y vida,
erupción de sinceridad o cobardía,
terremoto de ideas y sentimientos:
Vagabundo
que va sacudiendo, como un latigazo,
una vida – un esperpento.

Vagabundo, te llevamos dentro

Sin miedo a la nada,
por no tenerla,
con traje y corbata vas
de la mano de compañeros
sobre una corriente de vida,
a veces rápidos, a veces tranquila,
buscando la eternidad,
desembocadura de recuerdos.

Vagabundo, te llevamos dentro.

Poco antes del verano escuché una noticia: un vagabundo, tras varios intentos de parar a los coches, se tumbó en la carretera para obligar a detenerse al siguiente con el fin de avisar que otro coche estaba en un barranco con varias personas en su interior, este acto salvo varias vidas. Sin dar su nombre para evitar recompensas, o quizá para guardar su anonimato, siguió su camino. Simplemente me impresionó.
Como empresarios buscamos caminos, iniciamos proyectos, nos enfrentamos a retos, nos ilusionamos fácilmente con nuevas ideas, nos renovamos continuamente por dentro.

Vagamos por la vida, ferias y congresos en donde, cuando nadie nos conoce somos simples ojos que observan lo que otros han ido decidiendo y cuando se tiene reconocimiento no puede uno observar porque los que no tienen empresa ni proyectos se encargan de agasajarles buscando el flasch y la cámara del momento.

Contemplamos día a día, impertérritos, desde nuestro asiento, la lucha con el proveedor y el cliente, la maraña de normas que asfixian nuevas iniciativas, la cuenta de resultados, la presión social y fiscal que desmotivan cualquier esfuerzo.

Unos buscan refugio en el pueblo, otros en el apartamento y los menos en el premio del viaje a tierras lejanas. Todos salimos de nuestro entorno y vagamos por otros ambientes, haciendo futuro o reviviendo recuerdos.

Antes o después necesitamos de esa vida interior limpia: sin mentiras, sin objetivos, sin dinero, sin obligaciones, sin compromisos y sin proyectos. Revolvernos dentro de nosotros mismos, sin esperar desgracias, todos los días un poquito, hará que vivamos una vida más nuestra. Hoy se sale de demasiados sitios, quizá lo que hay que empezar a hacer es meternos dentro de nosotros mismos. Vagabundo, te llevamos dentro.

Jesús Navarro Sánchez
DIRECTOR GERENTE

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