La familia

La familia se convierte en el refugio, la razón del esfuerzo, la calma necesaria para seguir luchando.

Cuando el trabajo es la forma de dignificar la vida y el ocio la recompensa al quehacer diario, la familia se convierte en el refugio, la razón del esfuerzo, la calma necesaria para seguir luchando.

El cónyuge: nuestro compañero, el hombro en el que apoyarnos, la comprensión en silencio, el consejo sincero, con quien compartir alegrías, cuyos desvelos son la fuente de nuestro descanso y la organización de nuestro asueto.
Los hijos: la base sobre la que construir nuestras ilusiones y proyectos, la fuente de motivaciones que alimentan la lucha, el motor que diariamente renueva el ánimo. Siempre un nuevo renacimiento en el aprender cotidiano, en los juegos y en los retos, una proyección de nosotros mismos que, a veces, se refleja hasta en el trabajo y hace que nuestro orgullo crezca al ver que el fruto del esfuerzo de nuestras vidas tiene continuidad en el tiempo.

La familia: la playa donde el oleaje de nuestros problemas se relaja mansamente buscando el descanso, la razón de nuestros esfuerzos para obtener resultados, el ambiente ideal donde desarrollar nuestro ocio, la extensión de nosotros mismos y el punto de fusión con el mundo externo.

Cuando el ocio se convierte en vicio y en avaricia el trabajo, cuando la rutina adormece nuestra imaginación y el desinterés desborda nuestra ilusión, es, normalmente, cuando falla algo; cuando perdemos ese gusto por el reencuentro, cuando la balanza de la vida se desequilibra y cuando los desajustes le ganan el terreno al orden y a la planificación del tiempo.

Familia, empresa y ocio. Tres conceptos por este orden, pero al mismo tiempo tres eslabones necesarios de una sola cadena que es la vida del empresario.

En la confianza de que el ocio estival haya servido para compartir familiarmente los momentos de descanso y renovar las ilusiones y los proyectos,

Feliz vuelta al trabajo.

Jesús Navarro Sánchez
DIRECTOR GERENTE

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