Calla, escucha el silencio. ¡ Como se encauza la vida por el sendero del trabajo, la ilusión, el amor y, por desgracia, la guerra¡. Trabaja, asume la responsabilidad de decidir cada día entre equivocaciones y aciertos.
Silencio, no hables. Sigue adelante, construye una vida, amamanta brotes para cubrir el enramado triste del invierno y así ver florecer tu esperanza como fruto del esfuerzo.
Soledad, grandeza de pensamiento. Constancia, aventura emprendedora y fe ciega en el éxito con tus compañeros.
Sufrimiento, incomprensión y agobio en los sentimientos. Muros fraguados sobre lágrimas de desaliento, forjados y estructuras hechos a base de empeño y confianza en terceros.
Tristeza, momentos de desilusión y desaliento. Qué triste es ver como no se consiguen cubrir las expectativas, satisfacer necesidades o ilusionar la vida de los nuestros.
Y por encima de todo, fe y esperanza en el éxito. Los caminos seguros son los que suben y las subidas, casi siempre, conllevan silencio, soledad, sufrimiento y, a veces, tristeza y desaliento. Pero lo que sí es cierto es que al final siempre existe la cima, la calma, la satisfacción de la obra bien hecha. Y tras cada cima encontraremos una más alta, porque la vida no es tiempo de lujos ni de fiestas, es tiempo de trabajo y de retos.
Esa es la pasta y la fibra de aquellos que se esfuerzan por el trabajo bien hecho, de aquellos que con dignidad y constancia en la cotidianidad de la vida, pueden hacer lo que hacen porque hacen lo que pueden; de aquellos que ocupan su tiempo gastándolo sin miedo, aprendiendo, enseñando, sirviendo y dando, perseverando en el tiempo.
A los trabajadores y a los empresarios. A los que entienden el trabajo como fin y no como medio. Para los que el trabajo es parte intrínseca de la vida, mi apoyo y mi credo.
Jesús Navarro Sánchez
DIRECTOR GERENTE



