El término «ergonomía» en informática no sólo significa acceder fácilmente a los botones de PC o que las impresoras emitan un bajo nivel de ruido, o que los monitores sean de baja radiación, sino que también es necesario contar con una buena distribución de todos los elementos de nuestro entorno ofimático.
1.- Se debe contar con difusores, preferentemente indirectos, que proporcionen luz uniforme y eviten reflejos en la pantalla del ordenador. Para evitar destellos, estos focos de luz se deben situar en paralelo y dentro de un ángulo de visión inferior a 50 grados respecto al usuario.
2.- Mientras que el espacio de visión preferido por el usuario debe comprender unos 60 grados frente a los ojos, el ángulo de visibilidad admisible será mayor: unos 120 grados.
3.- La altura del teclado más adecuado es inferior a 30mm. En caso de que esta cifra sea mayor, se deberá contar con un espacio de reposo para las muñecas, ya que los movimientos repetitivos pueden provocar lesiones musculares.
4.- Sitúe la pantalla de forma que no le llegen reflejos. Tenga en cuenta la iluminación artificial y natural (ni de frente, ni de espaldas a la ventana). La distancia óptima entre los ojos y la pantalla está entre 50 y 60 centímetros.
5.- Evite las molestias de periféricos ruidosos colocándolos en habitaciones independientes. El uso de una o varias impresoras conectadas mediante una red local a múltiples ordenadores permite no sólo un ahorro de dinero, sino que evitará a la vez muchos dolores de cabeza a los usuarios.

A los productos informáticos les ocurre lo mismo que a la industria automovilística; su tecnología se ha desarrollado hasta tal extremo que sobrepasa con creces las necesidades de un usuario tipo medio. Por tanto, con una oferta más que suficiente para la mayoría de las personas, podremos dedicarnos a exigir otro tipo de prestaciones que vayan más allá de la potencia del procesador, los «megas» de RAM o la velocidad de reloj. Nos referimos a la ergonomía y la ecología, dos términos estrechamente unidos que no sólo son atribuibles a la silla de nuestra oficina o al papel reciclado, sino también a los PCs, impresoras monitores, teclados y ratones y demás fauna microinformática.
La unidad central
El tamaño de la carcasa del PC e suno de los aspectos más llamativos a la hora de hablar de ergonomía, ya que de su volumen depende el espacio libre de nuestra mesa de trabajo. El material de la caja que alberga en su interior toda la circuitería debe ser ligero pero resistente y, por supuesto, reciclable. Además es muy conveniente que la carcasa se recubra de una placa que permita absorber la radiación y el ruido.
Otro aspecto a tener en cuenta en la facilidad de acceso interno para poder extraer o introducir elementos tales como tarjetas, discos duros, disqueteras, módulos de memoria…También se recomienda dedicar una atención especial al posible ruido del ventilador interno, y optar por fuentes silenciosas o fuentes inteligentes (aquellas que sólo ponen en marcha el ventilador cuando se alcanza una determinada temperatura).
Respecto al gasto de energía la normativa EPA (Agencia Norteamericana para la Protección del Medio Ambiente) establece que un PC en estado de reposo no debe consumir más de 60 watios entre unidad central y monitor. Hoy en día existen microprocesadores que han implementado dispositivos de ahorro de energía (hablamos de los SL) y que gozan de gran aceptación en el mundo portátil, pero que también pueden encontrarse en ciertos equipos de sobremesa. Además y apodemos encontrar PCs con software de gestión de energía.
El monitor
En contra de la creencia popular, no es la resolución lo que determina la nitidez de las imágenes que aparecen en pantalla, sino que ésta depende de la distancia entre pixels, es decir, cuanto menor sea mayor será la claridad de los gráficos y textos representados. La distancia entre puntos recomendada varía entre 0,25 mm, 0,28mm y 0,31 mm; todo lo que sobrepase esta última cifra no debería tenerse en cuenta en el momento de la compra.
La calidad del monitor también viene avalada por la frecuencia de barrido y el modo de visualización no entrelazado de la pantalla, que evita molestos parpadeos que provocan cansancio visual.
Una peana orientable, formas redondeadas para facilitar su ubicación y visibilidad, así como una serie de botones que nos ayuden a ajustar el contrate, brillo y el centrado de la imagen son prestaciones tan interesantes como imprescindibles. El cumplimiento de la normativa VESA y la emisión de bajas radiaciones pueden contribuir a que el monitor sea, sino más ergonómico, al menos ecológico.
Impresora
En la actualidad, sólo alguna que otra máquina despistada de tecnología matricial puede pasar el umbral de los 65 decibelios (una conversación a menos de 1 metro alcanza los 70 decibelios). Eso sí, mire con cierto aire de sospecha a toda aquella impresora que no incluya dentro de sus especificaciones este importante y «atronador» dato técnico.
Los periféricos láser parecen estar más reñidos con la ecología que con la ergonomía. El ozono y el tóner son preocupaciones constantes en la fabricación de estos equipos. Cada vez son más numerosas las compañías que se dedican al reciclado de los cartuchos de tinta y de tóner, interesante iniciativa que le permitirá ahorrar en este tipo de consumibles.



