Viajar, cambiar de ambientes, conocer otras formas de pensar y enfocar la vida, estudiar idiomas, hacer turismo: el cansarnos de forma diferente es otra forma de descansar
No hacer nada, disfrutar de unos momentos de relax tomando un refresco junto a los seres queridos, trasnochar y levantarse para comer, dormir sin descanso, disfrutar del frescor del pueblo y sus fiestas patronales: el descanso tradicional invita a volver al pasado a encontrarse con uno mismo.
Leer un buen libro, pasear, tomar el sol, practicar deportes con amigos en el mar o la montaña, disfrutar de esas comidas de sobremesa interminable y alegre donde las relaciones se intensifican: sin prisas, siempre sin prisas.
Madurar ese proyecto dejado a medias por falta de tiempo, repasar eso que siempre se deja para mañana, meditar sobre una idea para llevarla a la practica, pensar en como acometer las situaciones para conseguir soluciones que satisfagan a sus destinatarios, estudiar y analizar nuevas innovaciones, programar los meses venideros: la organización y la planificación evitan estrés y cansancio, una forma de descansar es no cansarse.
La vida es un viaje que cada uno hace por su camino, y todos los caminos pasan por posadas semejantes en las que hay que parar para descansar, elegir el descanso no es tarea fácil, son muchos los impedimentos que no nos dejan disfrutar del descanso deseado, no obstante tenemos que seguir trabajando para conseguir nuestro descanso.
El descanso es una necesidad para aquellos que están cansados y tienen que continuar su camino al día siguiente. Estoy seguro que en una u otra medida nos merecemos ese descanso, disfrutemos de él, el camino sigue hasta la próxima posada y vamos a necesitar esas fuerzas y lucidez que sólo el relajamiento vacacional nos proporciona: el descanso no es un fin, es un medio para continuar el camino.
Felices vacaciones.
Jesús Navarro Sánchez
DIRECTOR GERENTE



