El despliegue del sistema de cotización en función de los ingresos reales sigue generando dudas operativas, de manera especial entre los autónomos societarios, administradores y socios trabajadores de PYMES.
Con las bases mínimas de cotización para el colectivo fijadas en 1.424,40 euros mensuales, gestionar de manera eficiente la previsión de rendimientos netos antes del cierre del ejercicio es fundamental para evitar regularizaciones inesperadas por parte de la Seguridad Social.
Cómo afecta la previsión de ingresos al rendimiento neto
A diferencia del autónomo individual persona física, el autónomo societario cuenta con peculiaridades específicas en el cálculo de sus rendimientos netos:
- Deducción por gastos de difícil justificación: mientras que para el autónomo individual el porcentaje es del 7%, para los autónomos societarios esta deducción genérica se sitúa en el 3%.
- Integración de rentas: se computan tanto las retribuciones percibidas por la nómina de la propia sociedad como los dividendos o repartos de beneficios obtenidos en calidad de socio.
La importancia de ajustar los tramos de cotización
La normativa permite modificar la base de cotización hasta 6 veces al año para adaptarla a la evolución real del negocio. Modificar la base a tiempo evita dos escenarios indeseados al año siguiente:
- Regularización a pagar: si los rendimientos netos reales superan el tramo por el que se ha cotizado, la Seguridad Social reclamará las diferencias de cuotas de oficio.
- Exceso de cotización: si se ha cotizado por encima de los ingresos reales, Tesorería devolverá el exceso, pero el ajuste no se consolida hasta pasados meses de la declaración de la renta.
El consejo de Grupo Jenasa
La elección entre percibir nómina o dividendo y el ajuste de la base de cotización deben analizarse de forma conjunta desde la perspectiva fiscal y laboral. En Grupo Jenasa realizamos un cálculo personalizado de tu rendimiento neto para optimizar la cuota del administrador y proteger la salud financiera de tu PYME.



